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Tuesday, September 16, 2014

Gustavo Petro, Alcalde de Bogota, Colombia y Las Consecuencias de Los Mercados Libres

“Se desploma la democracia cuando de la economía de mercado pasamos a la sociedad de mercado.”

“Algunos funcionarios creen que el libre mercado garantiza los derechos de la gente, así degradan la Democracia.”

--Gustavo Petro

http://m.semana.com/nacion/articulo/michael-sandel-hay-una-profunda-frustracion-con-la-democracia/402606-3


Usted tiene la razón, Señor Alcalde. Darles a los intereses privados una mano libre es darles la ventaja cuando lo que se necesita es mayor regulación gubernamental y la resultante protección de un pueblo.

Es la obligación legal de todo hombre o mujer que dirige una empresa a maximizar las ganancias. Las externalidades son olvidadas en gran medida por la búsqueda de beneficios a corto plazo. Y así, ellos no deben ser culpados por un sistema que incentive las ganancias a toda costa, a expensas de la ciudadanía.

Esto es por qué los sistemas económicos que se centran en la satisfacción de las necesidades humanas, en contraposición a la codicia, funcionan para el mejoramiento de la mayoría de un pueblo. En cualquier democracia autentica, el gobierno trabaja en nombre de la mayoría, mientras que al mismo tiempo guarda y proteja los derechos de las minorías.

La noción de que los mercados libres funcionan mejor para todos es un mito muy grande. Es un grito de guerra de los que ya ejercen enorme—demasiado—poder e influencia para obtener aún mayores libertades para saquear una sociedad con menos restricciones que ya están siendo impuestas sobre ellos.

La idea errónea de que los mercados libres para el beneficio de las transnacionales funcionan para el mejoramiento de una sociedad debe ser disipada a toda costa si Colombia, igual que los Estados Unidos, desea conocer las formas en que sus dificultades se están siendo agravados por sus clases dominantes. Ese pequeño elite Colombiano lleva más que un siglo juntándose con la elite estadounidense y su gobierno para saquear el país.

Darles a las transnacionales reinado libre de hacer lo que le plazca es la barbarie económica en su peor momento. Un gobierno, cualquier gobierno que funcione correctamente en nombre de sus ciudadanos tiene un mayor grado de control sobre los intereses adinerados que un gobierno que no tiene tal autoridad.

Por eso, las intenciones del Presidente Santos de convertir la costa Pacífica de Colombia, en un paraíso para grandes transnacionales, resultara devastadora para la población de esa región y de Colombia, en general. Los gobiernos deben actuar en el mejor interés de su ciudadanía (todos), no favorecer a aquellos pocos que detentan el mayor poder e influencia. Tal vuelo, lejos de la protección de un pueblo representa dificultades económicas graves e incluso sufrimiento más amplio para un pueblo que ya ha sufrido demasiada miseria.

Algunas claves del éxito en Colombia, desde el punto de vista de los 30 millones de Colombianos (de 47 millones en total) que sufren de la pobreza, es ejercer mayor control sobre las transnacionales y no permitir que un Imperio siniestro ejerce mayor control sobre el futuro económico de su nación.

Imperio está en declive, así que el conseguimiento de una ventaja hacia la desinversión lejos de él puede representar enormes beneficios en el largo plazo. No se dejen hundirse con el barco...

El problema es que la visión de las empresas tiende a estirar suficiente lejos que el siguiente conjunto de beneficios trimestrales y nada más—a muy corto plazo—cuando la visión a largo plazo es necesaria para darse cuenta de lo que está delante y actuar apropiadamente.

Esperamos que la revolución Colombiana se venga en paz, pero no debemos olvidar que los que crean los parámetros de revolución en cualquier sociedad son las clases dominantes. Los niveles de dolor, no las decisiones malas de los individuos ni algunos grupos, determinan si las revoluciones son pacíficas o letales. Aquellos que voluntariamente infligen el dolor determinaran cuál será la respuesta del pueblo.

"Los que hacen imposible la revolución pacífica harán inevitable la revolución violenta."

--John F. Kennedy

Sin embargo, ya que, generalmente, es la avaricia y el poder que motivan a los plutócratas, debemos esperar que las élites tomaran lo que puedan conseguir. Sería un acontecimiento raro, si no imposible, para cualquier clase dominante el hecho de ejercer compasión hacia sus propios ciudadanos. La historia nos ha demostrado poco más. Para evitar las desilusiones, debemos esperar el resultado más negativa mientras que hacemos las preparaciones para conseguir el resultado más óptimo en cualquiera instancia.

No veo el pueblo Colombiano, en general, con suficiente conocimiento como para entender que les están engañando, o sea, quienes son los responsables de las circunstancias actuales. En la actualidad, Colombia es, más que todo, una dictadura disfrazada de democracia. La parte democrática de todo esto es el escaparate, el frente de la tienda que oculta lo que está ocurriendo en el interior. Los procesos políticos se han diseñados para sancionar la corrupción legalmente y, por lo tanto, a perpetuar el control de la oligarquía.

Las opciones que se ofrecen en el ámbito de la política nacional son, en gran parte, escasas, como lo que se ofrece tiene muy poca variación del pasado y pocas esperanzas de un cambio sustancial en el futuro, con algunas excepciones importantísimas.

La reforma gradual, luchando dentro de los parámetros actuales del sistema político no es probable que tenga un efecto profundo, a nivel nacional, a pesar de que sin duda les conviene elegir a los funcionarios que simpatizan y que hacen un esfuerzo consciente para mejorar la suerte de los Colombianos. El país necesita de manera más profunda esas chispas, llamas de la justicia social y económica, encarnados por los líderes compasivos, para iluminar el camino por delante.

"El ejemplo de los grandes y puros individuos es lo único que nos puede llevar a los pensamientos y hechos nobles."

--Albert Einstein

El problema, como tal, se encuentra sobre todo con la educación de una nación que se mantiene aún en la oscuridad. Las grandes batallas se llevan a cabo, de forma individual, dentro de los corazones y las mentes de todos los Colombianos. La tarea debe ser una de educación con la esperanza de que en un día cercano suficientes Colombianos comenzaran a marchar y exigir justicia a través de la protesta pacífica, no con la violencia.

Esta tarea de educar a los Colombianos debe ser completada una persona a la vez si es necesario. Sospecho que lo que es válido para los Estados Unidos se aplica a Colombia, así...

"Siempre he pensado desde hace mucho tiempo que las personas más útiles y creativas en los Estados Unidos desde el principio son los hombres que han dicho 'no', y muchos hombres han comenzado a decir ‘no’ de nuevo, y cuando el coro se acerca una voz suficientemente amplia las personas marchan." 

--Gore Vidal

Queremos hacer de esta causa una corriente tanto como sea posible, no basta llegar a los extremos, ya que el gobierno Colombiano, ayudado por Imperio, es demasiado grande y poderoso para ser frustrado por medios violentos. Por lo tanto, no violenta, la desobediencia civil será el sello distintivo de los futuros actos de rebelión generalizada en Colombia y muchos otros lugares alrededor del mundo.

Lamentablemente, a pesar de que sería imposible poner fin a todos los actos de rebelión violenta en una nación acostumbrada a la violencia, la idea es mantener a esos actos a un mínimo mientras que la promoción de la desobediencia pacífica se desarrolla en su lugar.

Debemos ser conscientes de que la mayoría de los actos de violencia son señales de que un pueblo está oprimido y se deben entender como tal. Es la responsabilidad de aquellos que mantienen el poder ejercer la autoridad de una manera responsable, con juicio, con la debida diligencia, o correr el riesgo de empujar a la población a un punto de sufrimiento que ya no puede tolerar.

Habrá disturbios en Colombia, habrá paros y mucho más siempre y cuando la pobreza sigue siendo una forma de violencia pasiva para este pueblo hermoso y rico en cuanto a recursos naturales y humanos. La idea es avanzar hacia una sociedad que ha erradicado la indigencia y la pobreza como lo han hecho varios países de Europa occidental y, al hacerlo, asegurar que la paz, en un país donde todo el mundo puede beneficiar de ella, en oposición a la guerra, será la nueva normalidad.

Donde haya dolor, existe la necesidad; donde haya necesidad, existe el hambre; donde existe el hambre, existe la bronca y sus consecuencias.